Este último invierno que, según el calendario, termina dentro de unos días, ha dejado secuelas en los lugares mas inesperados. En Muriel también se ha hecho notar de manera especial. No nos referimos a las heladas nocturnas mas o menos fuertes, ni al viento causante del derrumbe de muchos árboles, ni siquiera a las crecidas del río que aunque se repiten casi todos los años no dejan de llamar la atención por las diferencias tan notables entre el paisaje de verano con un río escuálido casi sin fuerza y el paisaje de invierno en donde las aguas discurren dominando todo el entorno.

Nos referimos a un hecho insólito desconocido para muchos que en las últimas décadas se ha producido en raras ocasiones. Como muestra la fotografía, el Chorro de Despeñaelagua ha estado parcialmente helado en donde las estalagtitas de hielo cuelgan por toda la pared rocosa añadiendo un rasgo más de belleza a ese rincón espectacular de nuestro entorno.

                       
 

 
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